EL CEREBRO ADICTO
| Imagen tomada de Google |
INTRODUCCION
"La
adicción es una enfermedad que progresa por etapas", puntualiza en
entrevista el doctor Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de
Políticas Científicas del NIDA.
Cuan
verdaderas son estas palabras, adición una palabra que siempre asociamos a
falta de voluntad, a personas que tienen adiciones lo hacen por moda, porque
quieren, porque es fácil y hasta ellos mismos se auto engañan diciendo que
cuando quieran dejaran el vicio, que no son adictos, que solo es poquito, que
ahora si lo dejaran, muchas veces esto termina con consecuencias devastadoras.
En
este texto abordaremos un poco acerca de las razones, el contexto que apoya su iniciación,
el proceso que lleva la adición, consecuencias y estrategias para poder
combatir esta enfermedad que poco a poco esta consumiendo a nuestra sociedad a
edad mas temprana.
“El consumo de drogas legales o ilegales se ha
extendido a sectores de edad cada vez menores” señaló Jorge Castaneira,
director de Narconon Ciudad de México, organización no gubernamental sin fines
de lucro que desde hace 41 años, mediante 140 centros, aplica un programa de
rehabilitación infantil y juvenil en más de 45 países.
DESARROLLO
Razones pueden haber muchas pero la mayoría coinciden
en
- Conducta agresiva temprana
- Habilidades sociales
deficientes
- Ausencia de supervisión
paterna
- Compañeros/amigos que abusan
de sustancias
- Disponibilidad de la droga
- Pobreza
Hay también otras cosas que llegan a influir, “Los factores genéticos
más o menos explican 40 o 60% del riesgo total. El resto son factores
ambientales, sociales, culturales, dietéticos. Todo tipo de factores que no
entran en el biológico", señala Baler
Las
personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia que brindan, pero como
todo en exceso este consumo de drogas se convierte muy rápido en enfermedad si
se utilizan en forma crónica. El cerebro empieza a adaptarse a la sustancia y
aparecen los primeros signos que sugieren adicción:
·
Consumir
la droga de manera regular
·
Aislamiento
de sus amigos o personas cercanas
·
Dejar
repentinamente actividades que producían bienestar
·
Imposibilidad
de dejarla,
·
Gastar
en droga más de lo que se tiene
·
Extralimitarse
para obtener droga (incluso robar)
·
Sentir
que se necesita la droga para funcionar cotidianamente.
Cuando se abusa de las drogas se alteran algunas zonas del cerebro
como el tallo cerebral, que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el
sueño; la corteza cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite
pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico,
donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro.
Al ingresar en el cerebro las drogas
obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal de
intercambio de información neuronal. Cabe recordar que las células nerviosas se
comunican por medio de sustancias químicas llamadas neurotransmisores que
llevan mensajes entre ellas. Una neurona libera el neurotransmisor, que cruza
un espacio interneuronal, conocido como sinapsis, y se adhiere a un receptor
(una proteína) en otra neurona. Neurotransmisor y receptor embonan como una llave
en una cerradura.
La estructura química de algunas drogas
es tan similar a la de un neurotransmisor natural, que los receptores las
aceptan como si fueran uno. Otras drogas hacen que se produzca una cantidad excesiva
de neurotransmisores naturales o evitan que el organismo recicle el exceso de
estas sustancias. En consecuencia, el mensaje interneuronal se intensifica,
impidiendo una comunicación adecuada.
La
mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor
llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de
placer. Explica la doctora
Medina Mora. "El cerebro pierde la capacidad de sentir placer por las
recompensas naturales, pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas"
de dopamina que se producen al consumir una droga, y lo hace reduciendo su
producción natural, o bien disminuyendo la cantidad de receptores que captan la
señal de este neurotransmisor. Así, cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta
con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas naturalmente
placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión. "Cuando el
cerebro comienza a adaptarse a altos niveles de dopamina, el individuo tiene
que usar más y más droga para obtener el mismo efecto", añade Rubén Baler.
Es decir, se desarrolla tolerancia a la droga
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Varios
estudios muestran que la tolerancia a las drogas puede generar cambios muy
profundos en las neuronas y en los circuitos cerebrales, con efectos que pueden
ser graves que incluso la
adicción puede resurgir incluso tras muchos años de abstinencia.
Este
trastorno afecta varios circuitos cerebrales. "No solamente el circuito que calcula la
recompensa", dice Rubén Baler, "sino también
los relacionados con el aprendizaje, con la memoria, con el control de
emociones, con la toma de decisiones; son varios circuitos. Todos interactúan
entre sí y muestran una disfunción en el adicto". Siendo adicto se corre también
el riesgo de sufrir o infligir a otras personas algún daño no intencional, o de
incurrir en actos de violencia o delitos por influencia de las drogas o de la
abstinencia.
CONCLUSION
Como
ya hemos visto una adicción definitivamente es una enfermedad crónica de la cual
tristemente no existe cura, por lo cual es de suma importancia realizar
campañas para su prevención, para saber cómo actuar y no satanizar algo que
desconocemos, e ahí la importancia de leer y ahondar más en el tema, ya que
inicia como algo muy simple, un cigarro, una copa, la música fuerte, los amigos
consumiéndola, una dosis que crea por unos minutos una sensación de bienestar,
nuestra dopamina que se eleva al tope pero volviendo a su proceso produce tanta
que después el cerebro quiere superar lo que ya sintió creando ansiedad, volviéndote
adicto y aunque ya sabemos que no existe cura; si existe la posibilidad de
tener mejor calidad de vida una vida donde no necesites droga, las recaídas
cada vez sean menores y puedas disfrutar lo que antes te parecía normal. Baler
añade que no es cuestión de magia
. "Todo lo que promueve un ambiente saludable por
fuerza va a reducir el riesgo absoluto de abuso de sustancias".
¿POR QUÉ ELEGÍ ESTE TEMA?
Un
tema muy discutido pero jamás erradicado, me hace recordar lo fácil que es caer
en una adicción y no solo a sustancias puede ser: a una persona, un
sentimiento, un trauma, al sexo, a la comida y a tantas cosas que la sociedad
ya lo ve normal y eso es lo más preocupante. En el texto introduje algo de lo
que pienso que como puede ser posible que cada vez a menor edad se inicien en
adicciones, como bien dice el doctor Baler, el contexto llega a influir
bastante pero también puedo asegurar que tener un hobby y aspiraciones ayuda, sé
por experiencia propia que el entorno te juega muchas veces en contra y te hace
pensar en soluciones “fáciles” los amigos que pueden llegar a rechazarte por no
ser parte de su diversión y muchas cosas que como chavos llegas a pasar en mi
caso mi hobby era leer y mucho ya fueran novelas policiacas, de historia pero más
que nada el periódico hacia ver que todo eso tenía consecuencias, que había estudios
que demostraban cuan equivocados estaban mis amigos y me hacían ver cuán
importante es leer porque si ellos se dieran la oportunidad de leer abrirían su
mente al conocimiento y no solo hacer algo por moda porque esta chido.
¿DE DÓNDE PARTI PARA EMPEZAR A
ESCRIBIR?
De
las palabras del doctor Baler "La adicción es una enfermedad que
progresa por etapas", porque
muchas veces si lo notaras desde el principio; cuando alguien esta teniendo un
exceso de alguna sustancia podrías ayudar, de ahí pensé que me gustaría saber
las razones, y una vez que lograra que mi lector se interesara por ellas, pensando
y recordando si lo vio en alguien cercano o en si mismo, platicarle el proceso que
lleva a necesitar una sustancia y una vez que lo entienda, el mismo llegara a
las conclusiones del desenlace por no atender esa enfermedad.
Fuentes:
·
Ruiz
Loyola Benjamín, ¿Cómo ves? Las
drogas, Col. ¿Cómo ves?, No. 3, UNAM,
México, 2002

