miércoles, 27 de abril de 2016

EL CEREBRO ADICTO 

Imagen tomada de Google
INTRODUCCION
"La adicción es una enfermedad que progresa por etapas", puntualiza en entrevista el doctor Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del NIDA.
Cuan verdaderas son estas palabras, adición una palabra que siempre asociamos a falta de voluntad, a personas que tienen adiciones lo hacen por moda, porque quieren, porque es fácil y hasta ellos mismos se auto engañan diciendo que cuando quieran dejaran el vicio, que no son adictos, que solo es poquito, que ahora si lo dejaran, muchas veces esto termina con consecuencias devastadoras.
En este texto abordaremos un poco acerca de las razones, el contexto que apoya su iniciación, el proceso que lleva la adición, consecuencias y estrategias para poder combatir esta enfermedad que poco a poco esta consumiendo a nuestra sociedad a edad mas temprana.
El consumo de drogas legales o ilegales se ha extendido a sectores de edad cada vez menores” señaló Jorge Castaneira, director de Narconon Ciudad de México, organización no gubernamental sin fines de lucro que desde hace 41 años, mediante 140 centros, aplica un programa de rehabilitación infantil y juvenil en más de 45 países.

DESARROLLO
Razones pueden haber muchas pero la mayoría coinciden en
  • Conducta agresiva temprana
  • Habilidades sociales deficientes
  • Ausencia de supervisión paterna
  • Compañeros/amigos que abusan de sustancias
  • Disponibilidad de la droga
  • Pobreza
Hay también otras cosas que llegan a influir,Los factores genéticos más o menos explican 40 o 60% del riesgo total. El resto son factores ambientales, sociales, culturales, dietéticos. Todo tipo de factores que no entran en el biológico", señala Baler
Las personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia que brindan, pero como todo en exceso este consumo de drogas se convierte muy rápido en enfermedad si se utilizan en forma crónica. El cerebro empieza a adaptarse a la sustancia y aparecen los primeros signos que sugieren adicción:
·         Consumir la droga de manera regular
·         Aislamiento de sus amigos o personas cercanas
·         Dejar repentinamente actividades que producían bienestar
·         Imposibilidad de dejarla,
·         Gastar en droga más de lo que se tiene
·         Extralimitarse para obtener droga (incluso robar)
·         Sentir que se necesita la droga para funcionar cotidianamente.
Cuando se abusa de las drogas se alteran algunas zonas del cerebro como el tallo cerebral, que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro.
Al ingresar en el cerebro las drogas obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de información neuronal. Cabe recordar que las células nerviosas se comunican por medio de sustancias químicas llamadas neurotransmisores que llevan mensajes entre ellas. Una neurona libera el neurotransmisor, que cruza un espacio interneuronal, conocido como sinapsis, y se adhiere a un receptor (una proteína) en otra neurona. Neurotransmisor y receptor embonan como una llave en una cerradura.
La estructura química de algunas drogas es tan similar a la de un neurotransmisor natural, que los receptores las aceptan como si fueran uno. Otras drogas hacen que se produzca una cantidad excesiva de neurotransmisores naturales o evitan que el organismo recicle el exceso de estas sustancias. En consecuencia, el mensaje interneuronal se intensifica, impidiendo una comunicación adecuada.
 La mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. Explica la doctora Medina Mora. "El cerebro pierde la capacidad de sentir placer por las recompensas naturales, pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas" de dopamina que se producen al consumir una droga, y lo hace reduciendo su producción natural, o bien disminuyendo la cantidad de receptores que captan la señal de este neurotransmisor. Así, cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas naturalmente placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión. "Cuando el cerebro comienza a adaptarse a altos niveles de dopamina, el individuo tiene que usar más y más droga para obtener el mismo efecto", añade Rubén Baler. Es decir, se desarrolla tolerancia a la droga
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Varios estudios muestran que la tolerancia a las drogas puede generar cambios muy profundos en las neuronas y en los circuitos cerebrales, con efectos que pueden ser graves que incluso  la adicción puede resurgir incluso tras muchos años de abstinencia.
Este trastorno afecta varios circuitos cerebrales. "No solamente el circuito que calcula la recompensa", dice Rubén Baler, "sino también los relacionados con el aprendizaje, con la memoria, con el control de emociones, con la toma de decisiones; son varios circuitos. Todos interactúan entre sí y muestran una disfunción en el adicto". Siendo adicto se corre también el riesgo de sufrir o infligir a otras personas algún daño no intencional, o de incurrir en actos de violencia o delitos por influencia de las drogas o de la abstinencia.

CONCLUSION
Como ya hemos visto una adicción definitivamente es una enfermedad crónica de la cual tristemente no existe cura, por lo cual es de suma importancia realizar campañas para su prevención, para saber cómo actuar y no satanizar algo que desconocemos, e ahí la importancia de leer y ahondar más en el tema, ya que inicia como algo muy simple, un cigarro, una copa, la música fuerte, los amigos consumiéndola, una dosis que crea por unos minutos una sensación de bienestar, nuestra dopamina que se eleva al tope pero volviendo a su proceso produce tanta que después el cerebro quiere superar lo que ya sintió creando ansiedad, volviéndote adicto y aunque ya sabemos que no existe cura; si existe la posibilidad de tener mejor calidad de vida una vida donde no necesites droga, las recaídas cada vez sean menores y puedas disfrutar lo que antes te parecía normal. Baler añade que no es cuestión de magia
. "Todo lo que promueve un ambiente saludable por fuerza va a reducir el riesgo absoluto de abuso de sustancias".
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¿POR QUÉ ELEGÍ ESTE TEMA?
Un tema muy discutido pero jamás erradicado, me hace recordar lo fácil que es caer en una adicción y no solo a sustancias puede ser: a una persona, un sentimiento, un trauma, al sexo, a la comida y a tantas cosas que la sociedad ya lo ve normal y eso es lo más preocupante. En el texto introduje algo de lo que pienso que como puede ser posible que cada vez a menor edad se inicien en adicciones, como bien dice el doctor Baler, el contexto llega a influir bastante pero también puedo asegurar que tener un hobby y aspiraciones ayuda, sé por experiencia propia que el entorno te juega muchas veces en contra y te hace pensar en soluciones “fáciles” los amigos que pueden llegar a rechazarte por no ser parte de su diversión y muchas cosas que como chavos llegas a pasar en mi caso mi hobby era leer y mucho ya fueran novelas policiacas, de historia pero más que nada el periódico hacia ver que todo eso tenía consecuencias, que había estudios que demostraban cuan equivocados estaban mis amigos y me hacían ver cuán importante es leer porque si ellos se dieran la oportunidad de leer abrirían su mente al conocimiento y no solo hacer algo por moda porque esta chido.

¿DE DÓNDE PARTI PARA EMPEZAR A ESCRIBIR?

De las palabras del doctor Baler "La adicción es una enfermedad que progresa por etapas", porque muchas veces si lo notaras desde el principio; cuando alguien esta teniendo un exceso de alguna sustancia podrías ayudar, de ahí pensé que me gustaría saber las razones, y una vez que lograra que mi lector se interesara por ellas, pensando y recordando si lo vio en alguien cercano o en si mismo, platicarle el proceso que lleva a necesitar una sustancia y una vez que lo entienda, el mismo llegara a las conclusiones del desenlace por no atender esa enfermedad. 

Fuentes:
·        Ruiz Loyola Benjamín, ¿Cómo ves? Las drogas, Col. ¿Cómo ves?, No. 3, UNAM, México, 2002

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